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La salud de los europeos, prioridad en el nuevo etiquetado de los alimentos en la UE

El nuevo etiquetado de los alimentos en la Unión Europea (UE), que entró en vigor este fin de semana, busca garantizar que el consumidor recibirá una información mucho más clara y detallada de lo que está comiendo, y todo ello redundará en una mejora de la salud general de los europeos, opinan los expertos, quienes, no obstante, critican que la nueva norma no sea lo suficientemente ambiciosa, según informa EurActiv-Bruselas.

Las nuevas reglas de etiquetado obligarán a restaurantes y cafés de toda Europa a incluir en un listado específico 14 diferentes alérgenos, presentes en los menús (incluidas nueces, gluten, lactosa, o leche, según fuentes de la Comisión Europea.

Y es que la información nutricional adecuada es vital a la hora de conformar una dieta equilibrada, uno de los puntos esenciales para evitar, entre otros, problemas de obesidad y sobrepeso, que pueden derivar en enfermedades crónicas como las patologías cardiovasculares, la diabetes o el cáncer, según los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

 
Especificar el tipo de aceite y los nano-componentes
 
Incluir la información sobre alérgenos era hasta ahora obligatoria para los alimentos pre-empaquetados, pero con la nueva legislación en vigor desde el pasado sábado (13 de diciembre de 2014), se generaliza a todos los alimentos.
 
Los nano-componentes también tendrán que ser incluidos en la lista de ingredientes. Los aceites, por su parte, deberán especificar su origen: por ejemplo, girasol, palma u oliva.
 
La carne fresca de cerdo, oveja o cabra, y la de pollo tendrán que llevar una etiqueta obligatoria sobre su procedencia, con una extensión de al menos 1,2 centímetros.
 
Vytenis Andriukaitis, comisario europeo de Salud y Seguridad Alimentaria, aseguró que la nueva normativa da prioridad a los consumidores, pero no deja de lado a la industria. 
 
En ese sentido, la industria europea de la alimentación y las bebidas ha subrayado que el sector ha estado trabajando duro en los últimos años para cumplir a tiempo con la nueva normativa. 
 
“A pesar de que existen algunas incertidumbres en lo que toca a la interpretación de algunos aspectos de la nueva legislación, nuestros socios siguen comprometidos a aportar una información clara y legible, para permitir a los consumidores hacer la mejor elección”, aseguró  Mella Frewen, directora general de FoodDrinkEurope.
 
Frewen agregó que la industria hará un seguimiento estrecho de la aplicación de la nueva reglamentación a nivel nacional, especialmente para evitar barreras al comercio en el mercado único europeo.
 
Por su parte, la Asociación Europea de Consumidores (BEUC por sus siglas en inglés), aseguró que la nueva legislación en materia de alimentos era más necesaria que nunca, sobre todo después del escándalo de la carne de caballo de 2013, que minó considerablemente la confianza de los consumidores europeos.
 
El escándalo de la carne de caballo estalló en 2013 en el Reino Unido después de que la Agencia Británica de control de Alimentos detectara la presencia de rastros de carne de caballo en hamburguesas y en determinadas lasañas y salsas.
 
Norma poco ambiciosa y dudas sobre las porciones
 
“Los consumidores suelen tener prisa cuando hacen sus compras, así que encontrar la información sobre la composición de los alimentos en el reverso de los paquetes les requiere un esfuerzo extra. Ese tipo de información clave debería estar en el anverso. Los fabricantes de alimentos seguirán teniendo la libertad para definir las porciones. Los alimentos para una persona, como las pizzas congeladas o el yogurt, son –de por sí- porciones individuales, pero no se puede decir lo mismo para cereales o sopa. Unas porciones que no tengan un tamaño razonable podrían enmascarar cantidades de ingredientes poco saludables, por ello los reguladores deberían dar una orientación sobre las porciones”, se lamenta la directora general de BEUC,  Monique Goyens.       
 
Por ello, los expertos no se atreven a garantizar que el nuevo etiquetado podrá servir para prevenir nuevos escándalos como el de la carne de caballo, o el de las “vacas locas” (encefalopatía espongiforme bovina), que se detectó en seres humanos en 1996.
 
“El origen de la carne fresca será más transparente con las nuevas reglas. Finalmente se sabrá el nombre de los países en los cuales se cría y sacrifica al animal. Pero no vemos razón alguna para explicarnos por qué no se ha incluido en el nuevo etiquetado el lugar de nacimiento (del animal).  Los consumidores quieren tener una información completa, no datos sesgados”, se lamentó Goyens.  
 
Ahora, la industria europea de la alimentación tiene un período transitorio de tres años para aplicar la nueva reglamentación. Nuevas normas obligatorias sobre valores nutricionales, calorías,  grasa, grasas saturadas, carbohidratos, azúcares, proteínas y sal (que figurarán en el reverso de los paquetes, por cada 100 gramos o mililitros), entrarán en vigor sólo a partir del 13 de diciembre de 2016.
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